Clasicaciones y nomenclaturas
(de la psicofarmacología)
Gabriela Jufe
Gabriela Jufe
Médica especialista en Psiquiatría.
Directora del Curso Superior de Psicofarmacología Clínica,
ISFP, APSA.
Ex Directora del Hospital de Emergencias Psiquiátricas T. de
Alvear (GCABA).
Master in Psychopharmacology (Neuroscience Education
Institute, USA).
Co Directora del Curso Centralizado de Psicofarmacología
para residentes (GCBA).
Integrante del Consejo de Redacción de Vertex Revista
Argentina de Psiquiatría.
ÍNDICE
Coordinación de edición: Carolina Pangas - editorial@polemos.com.ar
Diseño y diagramación: D.I. Pilar Diez- mdpdiez@gmail.com
Imágen de tapa / interior: Foto de pastillas derramándose de un frasco - www.freepik.es
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Presentación
Introducción
Clasicaciones y nomenclaturas
(de la psicofarmacología)
Bibliografía general
PRESENTACIÓN
A medida que ha ido evolucionando el campo de la psicofarmacología, la
terminología utilizada durante más de 60 años para describir diferentes clases
de medicamentos se ha vuelto más complicada. Desde el momento en que un
mismo fármaco puede ser indicado para el tratamiento de varios trastornos, la
nomenclatura basada en esas indicaciones instaló el uso de las denominadas
clases terapéuticas que describen enfermedades, como antidepresivos, an-
tipsicóticos y ansiolíticos.
A partir de la cuarta edición (2017) de Psicofarmacología Práctica, la Dra. Ga-
briela Jufe incluye en su importante obra un capítulo introductorio donde se
explican los avances que se están observando en la búsqueda de intentar cla-
sicar de otra manera los psicofármacos, además de revisar otros cambios
en las clasicaciones que se han producido en estos años (por ejemplo, en la
clasicación del riesgo de uso de los psicofármacos en el embarazo).
Este ebook, Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología), repro-
duce la introducción de la autora y el capítulo 1 correspondiente a la quin-
ta edición (2023) de Psicofarmacología Práctica, una obra de referencia tanto
para los profesionales en formación, como de orientación clínica imprescindi-
ble para la prescripción psicofarmacológica racional.
El capítulo mencionado describe en detalle los principales avances y el rol de
varias iniciativas orientadas a la búsqueda de una clasicación y nomenclatura
que reeje la profundidad y riqueza de los permanentes avances neurocientí-
cos, transformándose a su vez en una herramienta práctica para la investiga-
ción clínica y la interpretación y lectura de los resultados clínicos.
Numerosas organizaciones cientícas y los editores de importantes revistas
cientícas apoyan actualmente la Nomenclatura basada en Neurociencia
(NbN) como sistema de clasicación, para una eventual implementación en la
literatura cientíca. Las revistas que se adapten a NbN requerirán a los autores
que aclaren el signicado de los términos que usan para las drogas, denien-
do, por ejemplo, el término antipsicótico junto con el término clasicatorio
de NbN (por ejemplo, antagonista D2) cuando el nombre de un fármaco apa-
rece por primera vez en el texto de un artículo.
En 2021 varias organizaciones de psiquiatría apoyaron la NbN, entre ellas la
Asociación Americana de Psiquiatría (APA), la Asociación Europea de Psiquia-
tría, la Sociedad Japonesa de Psiquiatría y Neurología, y otras más.
Editorial Polemos agradece a la Dra. Gabriela Jufe por permitir la difusión de
este signicativo aporte perteneciente a su reciente obra: Psicofarmacología
Práctica, quinta edición.
Juan Carlos Stagnaro
Profesor Consulto Titular
Departamento de Psiquiatría y Salud Mental
Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires
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INTRODUCCIÓN
En septiembre de 2001 se publicó la primera edición de mi libro Psicofar-
macología Práctica, que nació de las clases de un curso de psicofarmacolo-
gía que dictaba en aquel entonces desde hacía más de diez años, y que hoy
continúo dictando. Durante la preparación de los materiales para ese curso,
destinado a médicos psiquiatras y en formación en la especialidad, tomé de
las numerosas publicaciones cientícas sobre el tema los datos y las conside-
raciones que me resultaban más interesantes e importantes para la aplicación
terapéutica. El ltro para ese tamizado era la intensa experiencia clínica que
desarrollaba como psiquiatra en la Unidad de Internación de Mujeres del Hos-
pital de Emergencias Psiquiátricas T. de Alvear” y en mi consultorio privado,
sumada a mis propias preguntas, dudas y necesidades y las de los alumnos.
Así, al escribir la primera edición de Psicofarmacología Práctica decidí poner el
énfasis en los aspectos de la psicofarmacología que tienen claras consecuen-
cias sobre la manera en que se utilizan los psicofármacos, y evité el enfoque
enciclopédico. Extracté, entonces, de la farmacología los datos más importan-
tes para comprender las indicaciones más pertinentes para los diferentes me-
dicamentos, los efectos adversos de los mismos y sus posibles correcciones,
las interacciones, la manera de iniciar y nalizar un tratamiento, el cambio de
un fármaco por otro, etc. El cálido recibimiento de ese libro por parte de cole-
gas y alumnos, el uso intensivo que alcanzó como texto de estudio, los cam-
bios registrados en el panorama de la psicofarmacología y el hecho de que la
primera edición se haya agotado me motivaron para emprender nuevamente
el camino y escribir la segunda edición, que se publicó en octubre de 2006. Los
mismos motivos, sumados a mi pasión por la psiquiatría, la psicofarmacología
y el conocimiento en general impulsaron la tercera edición en 2012, la cuarta
en 2017 y la actual, la quinta.
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
No en vano han transcurrido más de veinte años desde la primera versión de
este texto. Han aparecido nuevos medicamentos de gran importancia, pero,
además, son numerosos los cambios que hubo en los conocimientos acerca
de los psicofármacos y en la manera de pensar la psicofarmacología. Entre
ellos, es interesante destacar los avances en relación a lo que se sabe sobre
los mecanismos de acción y la ampliación de las indicaciones. Hoy se piensa
que muchos psicofármacos tienen mecanismos de acción multifuncionales”
o, al menos, que poseen más de un mecanismo de acción, de lo que surgen
sus numerosas indicaciones clínicas. Esto motiva que, aunque se los siga cla-
sicando, por ejemplo, como antidepresivos”, también sean útiles para tratar
trastornos de ansiedad, o que, aunque se los ubique como antipsicóticos,
sean estabilizadores del humor. Probablemente en un futuro no muy lejano
se logre reordenar la clasicación de los psicofármacos por su mecanismo de
acción y no por su indicación terapéutica original. Es por ello que a partir de
la cuarta edición he incluido un capítulo, breve pero importante, llamado Cla-
sicaciones”, donde se explican los avances que se están dando en el sentido
de poder clasicar de otra manera los psicofármacos, además de revisar otros
cambios en las clasicaciones que se han producido en estos años (por ejem-
plo, en la clasicación del riesgo de uso de los psicofármacos en el embarazo).
Esta edición mantiene los nombres de los capítulos de la edición anterior, en
los que se ha conservado la distribución de los temas y subtemas. Pero, a la
luz de lo mencionado, se ha modicado casi completamente su contenido,
ya que se han incluido todas las drogas nuevas en nuestro mercado e inclu-
so una breve descripción de las disponibles en otros países aunque no en el
nuestro, y también los psicofármacos en investigación. De las ya existentes, se
han revisado y actualizado numerosos conceptos, además de lo referido a los
mecanismos de acción. Durante estos años se han detectado nuevos efectos
adversos o se ha puesto el énfasis en los ya conocidos que, con el paso del
tiempo, adquirieron relevancia por su prevalencia y/o gravedad, y nuevamen-
te he tratado de brindar la mejor información posible sobre cómo evitarlos,
detectarlos y corregirlos para que nuestros pacientes puedan continuar con
sus tratamientos obteniendo los mayores benecios con la menor incomo-
didad posible. También he revisado y actualizado las interacciones entre fár-
macos, ya que al haber medicamentos nuevos y conocerse nuevos riesgos, las
consecuencias de las interacciones han variado en cuanto a la importancia
que se les otorga. Otro tanto ha sucedido con las dosis y los modos de utili-
zación de los distintos psicofármacos, que han sido ajustados y, en muchos
casos, modicados, tanto para la población adulta en general como para los
niños, los ancianos y en situaciones especiales. Y, por supuesto, en estos años
han ido agregándose nuevas indicaciones para cada grupo de fármacos. Para
las ya existentes, a partir de los resultados de los numerosos ensayos clínicos
publicados, se han podido establecer con mayor claridad los alcances de cada
fármaco para cada indicación. Además, para muchos de los psicofármacos, se
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
ha expandido la cantidad de formas farmacéuticas disponibles, así como las
vías de administración.
El libro está dividido en seis capítulos (“Clasicaciones”, Antidepresivos, An-
siolíticos, sedantes e hipnóticos”, Antipsicóticos”, “Estabilizadores del ánimo
y “Fármacos utilizados en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y
otras demencias”). En cada capítulo, del segundo al sexto, para cada droga
o grupo de drogas se analizan el mecanismo de acción, la farmacocinética,
los efectos adversos, las interacciones medicamentosas y con los alimentos,
etc. Se incluyen también compuestos que, sin ser psicofármacos tradicionales
(como los beta bloqueantes o los antihistamínicos), tienen además acción a
nivel del SNC y son utilizados en psiquiatría. Se incluye, además, nuevamente
la propuesta de nomenclatura nueva (Nomenclatura basada en Neurociencia,
o NbN) cuando se menciona por primera vez un fármaco.
El material puede ser leído de distintas maneras: si se quiere estudiar un grupo
de drogas (por ejemplo, los antipsicóticos) se debe leer el capítulo correspon-
diente de manera vertical; si se desea obtener información acerca de un tema
de la psicofarmacología en particular (por ejemplo, farmacocinética) se debe
recorrer en forma transversal el libro buscando ese tópico para cada droga o
grupo de drogas; nalmente, si bien este no es un libro de terapéutica psico-
farmacológica, si se busca un determinado trastorno en el “Índice alfabético
ubicado al nal del libro se podrán ir encontrando a lo largo del texto los dis-
tintos psicofármacos que sirven para su tratamiento y la forma de utilizarlos. El
índice alfabético también puede ser de utilidad para recopilar todo lo que en
el texto se menciona acerca de alguna droga en particular. En el “Glosario, ubi-
cado al nal, se explican sucintamente algunos términos farmacológicos que
se utilizan a lo largo del texto. El Dr. Santiago Levin fue el autor del glosario que
gura al nal de este libro para la primera y la segunda edición. El Dr. Federico
Rebok lo actualizó para la tercera y la cuarta. Va también mi agradecimiento
para ellos. En la edición anterior se agregó un grupo de invalorables colabora-
dores en la revisión bibliográca de algunos capítulos: la Dra. Irene Elenitza, la
Dra. Silvina Mazaira y el Dr. Federico Rebok. En esta edición contamos también
con la colaboración del Dr. Sergio Halsband. El capítulo “Fármacos utilizados
en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias”, original-
mente escrito por el Dr. Julián Bustin y el Dr. Federico Rebok, ha sido actualiza-
do por el Dr. Bustin. A todos ellos les estoy profundamente agradecida por la
excelente labor desarrollada.
Quiero volver a expresar mi reconocimiento a mis profesores de farmacología
y de psicofarmacología, doctores José Tessler, Pedro Lipszyc, Rodolfo Rothlin y
Luis María Zieher, quienes me enseñaron a pensar esta materia de una manera
racional. También a mis compañeros del Hospital de Emergencias Psiquiátri-
cas T. de Alvear” y a otros colegas y amigos, como los integrantes del Comité
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
Cientíco de la revista Vertex, quienes a lo largo de innumerables conversa-
ciones, discusiones y recomendaciones han contribuido a mi enriquecimiento
personal y profesional; también a los alumnos, que con su permanente interés
y cuestionamiento me incentivan a mantener la inquietud por el saber; y a mis
pacientes, cuyo padecer me impulsa a buscar la manera más ecaz de ayudarlos.
Y vaya mi agradecimiento especialmente al Prof. Dr. Juan Carlos Stagnaro y su
demostración permanente de la importancia de la palabra escrita en psiquia-
tría, quien conó nuevamente en mí y puso a disposición su apoyo editorial
para llevar a cabo la tarea.
Dra. Gabriela Jufe
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CLASIFICACIONES Y NOMENCLATURAS
(DE LA PSICOFARMACOLOGÍA)
Los psicofármacos son una parte importante de los tratamientos en psi-
quiatría, pero es bastante evidente que está resultando difícil lograr avances
importantes en este campo. Esto se atribuye generalmente a nuestra pobre
comprensión de los mecanismos que subyacen en la enfermedad psiquiátri-
ca, vinculada sin duda con la complejidad y la inaccesibilidad del cerebro en
comparación con otros órganos, y con la dicultad para poder realizar mo-
delos experimentales de comportamientos y sistemas humanos complejos.
Pero también, como entendemos muy poco acerca de los mecanismos de la
enfermedad, nuestro acercamiento al diagnóstico sigue siendo descriptivo y
sindrómico: lo que reconocemos como trastornos son en realidad síndromes.
El reconocimiento de estos síndromes ayuda a los médicos a elegir los trata-
mientos, a entenderse entre sí, con los pacientes y con sus familias. Y en cuanto
a la investigación, generalmente asumimos que, aun con sus imperfecciones,
los diagnósticos actuales son la mejor base para intentar avanzar en la com-
prensión de la etiología y la patogénesis. La esperanza ha sido, tradicional-
mente, que a medida que se adquieran nuevos conocimientos provenientes
de la epidemiología, la genética y las neurociencias, podamos perfeccionar es-
tas categorías y desarrollar nuevos tratamientos, nuevas pruebas diagnósticas,
y lograr que la psiquiatría se coloque a la par de otras ramas de la medicina.
Pero esto nos conduce a una pregunta inquietante y movilizadora: desarrollar
investigación a partir del enfoque sindrómico, ¿no será parte de lo que impide
el progreso? Tal vez haya que probar nuevas formas de clasicar los trastornos
psiquiátricos para poder beneciarnos de los avances.
Permanentemente hay intentos de realizar cambios en la clasicación de los
trastornos psiquiátricos: varias ediciones han pasado ya del Manual Diagnós-
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
tico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, actualmente en su quinta
edición con texto revisado – DSM-5-TR). Es más: hace unos años el Instituto
Nacional de Salud Mental de EE.UU. comenzó a desarrollar el proyecto RDoC
(Research Domain Criteria) en busca de alcanzar un sistema de clasicación
cientícamente más sólido, al menos a los nes de la investigación.
Con respecto especícamente a los psicofármacos, hasta ahora seguimos
clasicándolos en grupos que se denominan en base a su indicación (antide-
presivos, antipsicóticos, ansiolíticos, hipnóticos, estabilizadores del ánimo, psi-
coestimulantes, etc.). Esto sigue la convención establecida por la Organización
Mundial de la Salud en la llamada clasicación ATC (Anatómica – Terapéutica
– Química) publicada por primera vez hace más de 40 años y todavía en uso.
En esa clasicación, la categoría anatómica que engloba a los psicofárma-
cos es el sistema nervioso, y a partir de allí se subdividen por indicación. Así,
por ejemplo, dentro del grupo de los psicoanalépticos” se encuentran, entre
otros, los antidepresivos. Dentro de los antidepresivos se ubican cinco gru-
pos: uno denido por su estructura química (antidepresivos tricíclicos), tres
en base a sus blancos farmacológicos y modos de acción (por ejemplo, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, y los inhibidores de la
monoaminooxidasa, selectivos y no selectivos), y el resto agrupado bajo el
nombre de otros”. Esta clasicación no ha sido actualizada desde su creación,
y la terminología no evolucionó de acuerdo a un método lógico y sistemático.
Así es como nos encontramos con una mezcla de indicaciones clínicas (“an-
tipsicóticos, antidepresivos, estabilizadores del humor”), de mecanismos de
acción (ISRS, IMAO, etc.), de estructuras químicas (“tricíclicos”) y del momento
de introducción (“antipsicóticos de segunda generación”). Además de grandes
grupos de “otros.
Esta nomenclatura basada en indicaciones clínicas tiene entonces varias limi-
taciones, entre las que se pueden mencionar:
No reeja un conocimiento cientíco adecuado ni actual.
Los límites entre varias categorías de psicofármacos se fueron difuminando.
Por ejemplo, los antidepresivos se utilizan para tratar numerosos trastornos
de ansiedad, y los antipsicóticos se utilizan no solo para la esquizofrenia,
sino también para algunos trastornos del ánimo, como el trastorno bipo-
lar y la depresión resistente, en ausencia de síntomas psicóticos. Más aún:
cerca de la mitad de los ensayos clínicos randomizados realizados con an-
tidepresivos para el episodio depresivo mayor agudo han dado resultados
negativos. Estos fármacos también tienen una utilidad limitada en condi-
ciones depresivas de etiología médica. Por el contrario, los antidepresivos
parecen ser consistentemente efectivos en mejorar trastornos de ansiedad
(como trastorno de pánico y trastorno de ansiedad generalizada). En otras
palabras, estos agentes quizás serían más consistentemente ansiolíticos”
que “antidepresivos.
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
La discrepancia entre el nombre y la indicación puede tener impacto sobre
la adherencia del paciente al tratamiento. A menudo escuchamos pregun-
tas del estilo: ¿Por qué me receta un antidepresivo si yo no estoy deprimi-
do?, o ¿Estoy tan loco que me da un antipsicótico? ¿Soy epiléptico, por qué
me está dando un antiepiléptico?
Puede sesgar la investigación (los estabilizadores del ánimo pueden no ser
vistos como antidepresivos” dignos de estudio para cuadros depresivos).
Se han realizado y se están realizando intentos de modernizar la nomenclatura
de los psicofármacos y adaptarla al conocimiento actual.
En 2015, el Dr. S. Nassir Ghaemi publicó un artículo titulado A New Nomencla-
ture for Psychotropic Drugs”, donde propone una modicación que se resume
a continuación:
1. Los clásicamente llamados “antidepresivos” y psicoestimulantes” pasan a
conformar el grupo denominado Agonistas de monoaminas: su ecacia
clínica abarca síndromes depresivos y ansiosos, y trastorno por décit de
atención con hiperactividad. Sus acciones se desarrollan por aumento de la
actividad de dopamina (DA), noradrenalina (NA) o serotonina (5-HT).
2. Los tradicionalmente llamados antipsicóticos” pasan a ser Bloqueantes
de dopamina. Tienen ecacia clínica en psicosis y en manía, y desarrollan
sus acciones por bloqueo de receptores dopaminérgicos.
3. Los hasta ahora conocidos como estabilizadores del humor cambian su
denominación por la de Modicadores de segundos mensajeros. Mani-
estan ecacia clínica en la prevención de recurrencias de episodios depre-
sivos o maníacos, y sus acciones se generan a partir de afectar extensamen-
te a los sistemas de segundos mensajeros.
4. Los psicofármacos englobados como ansiolíticos o “sedantes” pasan a ser
Agonistas gabaérgicos. Tienen ecacia clínica en ansiedad o en insomnio.
Sus acciones: estimulan a los receptores GABA y/o abren canales de cloro.
5. Habría un último grupo de Otros, con ecacia clínica en ansiedad o insom-
nio. Sus acciones son ser antihistamínicos, antagonistas adrenérgicos o
agonistas de melatonina.
Estos grupos tienen subclasicaciones:
1. Agonistas de monoaminas:
IMAO: fenelzina, tranilcipromina, selegilina.
IRS (inhibidores de la recaptación de 5-HT): citalopram, escitalopram,
uoxetina, uvoxamina, paroxetina.
IRNA (inhibidores de la recaptación de NA): atomoxetina, desipramina.
IRSN (inhibidores de la recaptación de 5-HT y NA): amitriptilina, clorimipra-
mina, nortriptilina, desvenlafaxina, duloxetina, imipramina, milnacipram,
sibutramina, venlafaxina.
IRSD (inhibidores de la recaptación de 5-HT y DA): sertralina.
Potenciador de 5-HT/NA: mirtazapina.
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
Agonista parcial de 5-HT: buspirona.
Agonistas de DA: anfetamina, metilfenidato, modanilo, bupropión.
2. Bloqueantes de DA:
Antagonistas de DA: clorpromazina, haloperidol, tioridazina, triuperazina.
Antagonistas de DA/5-HT: asenapina, cariprazina, clozapina, iloperidona,
lurasidona, olanzapina, paliperidona, quetiapina, risperidona.
Agonistas parciales DA: aripiprazol, ziprasidona.
3. Modicadores de segundos mensajeros:
Modicadores directos de segundos mensajeros: litio, ácido valproico, car-
bamazepina.
Otros: bloqueante de glutamato: lamotrigina.
4. Agonistas gabaérgicos y otras clases:
Agonistas gabaérgicos: benzodiazepinas, gabapentina, zolpidem, zale-
plón, zopiclona, eszopiclona.
Otros: antihistamínicos (difenhidramina, hidroxicina, doxepina), antagonistas
adrenérgicos: propranolol, clonidina, agonistas melatonérgicos: ramelteón.
Por otro lado, y también con el objetivo de superar las limitaciones de la cla-
sicación de la OMS, en 2008 se estableció un Grupo de Trabajo para intentar
diseñar una nomenclatura de los psicofármacos orientada no por la indicación
sino por la farmacología. El núcleo central de este grupo estuvo compuesto
por representantes de cinco organizaciones internacionales: ECNP (Colegio
Europeo de Neuropsicofarmacología), ACNP (Colegio Americano de Neu-
ropsicofarmacología), AsCNP (Colegio Asiático de Neuropsicofarmacología),
CINP (Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología), e IUPHAR (Unión
Internacional de Farmacología Básica y Clínica). En 2014, este grupo publicó
un artículo llamado A proposal for an updated neuropsychopharmacologi-
cal nomenclature, que presentó el concepto de una nomenclatura basada en
la farmacología. Además de las organizaciones mencionadas que apoyan la
Nomenclatura basada en Neurociencia (NbN), los editores de varias importan-
tes revistas cientícas (entre las que se encuentran Biological Psychiatry, CNS
Spectrums, European Psychiatry, International Journal of Neuropsychophar-
macology, Neuropsychopharmacology, y otras) están también apoyando este
sistema de clasicación, para una eventual implementación en la literatura
cientíca. Las revistas que se adapten a NbN requerirán a los autores que acla-
ren el signicado de los términos que usan para las drogas, deniendo por
ejemplo el término antipsicótico junto con el término NbN (por ejemplo, an-
tagonista D2) cuando aparece por primera vez el nombre del fármaco en el
texto del artículo. En 2021 varias organizaciones de psiquiatría apoyaron la
NbN. Entre ellas la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), la Asociación
Europea de Psiquiatría, la Sociedad Japonesa de Psiquiatría y Neurología, y
otras más.
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
La NbN incluye por el momento 147 compuestos, que representan la mayoría
de los psicofármacos usados en todo el mundo. En ellos, se identicaron 10
dominios farmacológicos, que se reeren a los neurotransmisores/moléculas/
sistemas que son modicados, y que son:
1. Acetilcolina
2. Dopamina
3. GABA
4. Glutamato
5. Histamina
6. Melatonina
7. Noradrenalina
8. Opioide
9. Orexina
10. Serotonina
Se reconoce que las drogas pueden tener acciones en más de un dominio, en
cuyo caso los dominios relevantes serán especicados en un orden jerárquico.
Además de los dominios farmacológicos, la NbN incluye los modos/mecanis-
mos de acción. En base a los 147 compuestos incluidos en la nomenclatura, se
identicaron 10 modos de acción, a saber:
1. Agonista de receptor.
2. Agonista parcial de receptor.
3. Antagonista de receptor.
4. Inhibidor de la recaptación.
5. Liberador de neurotransmisores.
6. Inhibidor de enzima.
7. Modulador de enzima.
8. Bloqueante de canal.
9. Modulador alostérico positivo (PAM).
Estos 10 blancos farmacológicos y 9 modos de acción pueden usarse en dife-
rentes combinaciones como base para describir a los psicofármacos.
Cuando un fármaco tiene una única acción en un único modo de acción, se lo
denomina selectivo”. Cuando tiene varias acciones en el mismo modo, se lo
considera multifuncional”. Y cuando tiene acciones en más de un modo, se lo
llama “multimodal”.
La NbN también incluye cuatro dimensiones o capas adicionales que son ac-
tualizadas regularmente: indicación aprobada, ecacia y efectos adversos, no-
tas prácticas y neurobiología.
La primera (indicación aprobada), enumera las indicaciones reconocidas por
diferentes organismos reguladores (por ejemplo, FDA –Food and Drug Admi-
nistration–, EMA –European Medicines Agency–).
La segunda (ecacia y efectos adversos) hace referencia a la ecacia, a las si-
tuaciones en las que el compuesto no alcanza a tener una indicación formal a
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
pesar de que hay evidencia para apoyar su uso (por ejemplo, en las guías de
expertos), y se orienta por estudios randomizados y controlados, o por da-
tos clínicos sustanciales y basados en la evidencia. También se mencionan los
efectos adversos más comunes, no de manera exhaustiva como la que se en-
cuentra en las monografías de los productos.
La tercera dimensión (notas prácticas), resume el conocimiento clínico que fue
“ltrado por el tamiz de la opinión del Grupo de Trabajo. El comité usó esta
sección para subrayar las más importantes interacciones entre drogas, cues-
tiones metabólicas, y advertencias especícas.
Finalmente, en la cuarta sección se resumen los efectos neurobiológicos en
animales de laboratorio y en humanos, con énfasis en esto último. No se pro-
veen datos acerca de dosis y regímenes de titulación dado que pueden variar
entre los diferentes países.
La NbN posee una aplicación que se descarga gratuitamente y que es recomen-
dable usar, por ejemplo, para “traducir” entre la nomenclatura vieja y la nueva.
Actualmente la aplicación está en su tercera versión (NbN3), y se ha desarrollado
otra aplicación para psicofarmacología de niños y adolescentes (NbN C&A).
Cuando se usa la aplicación, para ubicar una medicación especíca se busca el
nombre de la droga. También es posible buscar a partir de la farmacología, del
modo de acción, de la indicación aprobada, de la ecacia y efectos adversos, y
también por la antigua terminología.
¿Qué limitaciones tiene la NbN?
1. En varios casos el modo exacto de acción relevante para el efecto terapéu-
tico no está completamente claro. El Grupo de Trabajo que la armó con-
sideró que es mejor presentar una interpretación cientíca basada en el
conocimiento contemporáneo que esperar a conclusiones denitivas. Más
aún, la NbN es actualizada a medida que emerjan nuevos desarrollos y se
aprueben nuevas medicaciones.
2. No incluye combinaciones jas, lo que reeja el punto de vista negativo del
comité sobre esta práctica.
3. Hasta ahora, la NbN se focaliza en la psicofarmacología, mientras que otras
medicaciones relacionadas con el cerebro, como por ejemplo las medica-
ciones para la epilepsia, la migraña, los trastornos del movimiento, el dolor
crónico, la narcolepsia y excesiva sedación diurna, actualmente no están
incluidas. Se estableció un comité especial para trabajar en estas medica-
ciones neurofarmacológicas.
A partir de la cuarta edición del libro Psicofarmacología Práctica se ha decidido
mantener la estructura de capítulos denominados según la clasicación tra-
dicional todavía vigente, e incorporar la nomenclatura NbN cada vez que se
menciona un fármaco por primera vez.
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
Otro tema en el que vienen surgiendo novedades es el de la utilización de los
psicofármacos durante el embarazo y la lactancia. En esta área también se han
producido modicaciones en la forma de expresar los datos.
Tradicionalmente, la FDA informó acerca de las posibles consecuencias del
uso de los medicamentos durante el embarazo y la lactancia ubicándolos en
grupos de riesgo denominados con las letras A, B, C, D y X.
A: Los estudios controlados en mujeres no evidencian riesgo para el feto du-
rante el primer trimestre y la posibilidad de daño fetal aparece remota.
B: Los estudios en animales no indican riesgo para el feto y no existen es-
tudios controlados en humanos, o los estudios en animales sí indican un
efecto adverso para el feto, pero en estudios bien controlados con mujeres
gestantes no se ha demostrado riesgo fetal.
C: Los estudios en animales han demostrado que el medicamento ejerce efec-
tos teratogénicos o embriocidas, pero no existen estudios controlados con
mujeres o no se dispone de estudios ni en animales ni en mujeres.
D: Existe evidencia positiva de riesgo fetal en humanos, pero, en ciertos ca-
sos (por ejemplo, en situaciones amenazantes o enfermedades graves en
las cuales no se pueden utilizar medicamentos más seguros o los que se
pueden utilizar resultan inecaces), los benecios pueden hacer el medica-
mento aceptable a pesar de sus riesgos.
X: Los estudios en animales o en humanos han demostrado anormalidades
fetales o existe evidencia de riesgo fetal basada en la experiencia con seres
humanos, o son aplicables las dos situaciones, y el riesgo supera claramen-
te cualquier posible benecio.
Esta manera de transmitir la información ha sido muy criticada por:
1. Falta de claridad.
2. Exceso de simplicación. Por ejemplo, el 60% de todas las medicaciones
tenían una letra C. Esta categoría incluía medicamentos para los que se dis-
ponía de datos que apoyaban efectos adversos en animales, pero también
medicaciones para las que no había datos de estudios en animales.
3. Hacía dicultosa la evaluación riesgo/benecio dado que no proveía infor-
mación clínica signicativa acerca de la exposición a drogas durante el em-
barazo y la lactancia, y no consideraba las consecuencias potenciales para
la madre y el feto de discontinuar una terapia farmacológica que podía ser
necesaria durante el embarazo. Las decisiones de prescripción durante el
embarazo y la lactancia son individualizadas e involucran complejas consi-
deraciones maternas fetales y del niño en cuanto al riesgo y el benecio.
Para actualizar las categorías de riesgo, la FDA publicó en diciembre de 2014
una norma nal titulada “Content and format of labeling for human prescrip-
tion drug and biological products: requirements for pregnancy and lactation
labeling” (Contenido y formato de cha técnica para los medicamentos de
prescripción y productos biológicos en humanos: requisitos para la cha téc-
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
nica en embarazo y lactancia), conocida como “Pregnancy and Lactation Labe-
ling Rules” (PLLR).
La PLLR provee explicaciones basadas en la información disponible acerca de
los potenciales benecios y riesgos para la madre, el feto y el lactante. Para ello,
elimina las categorías por letras, y las reemplaza por tres subsecciones que des-
criben detalladamente los riesgos, en el contexto del mundo real de mujeres
embarazadas que podrían necesitar medicación. Esas tres subsecciones son:
“Embarazo, “Lactancia” y “Mujeres y hombres con potencial reproductivo.
La subsección “Embarazo brinda información relevante sobre el uso de la dro-
ga en mujeres embarazadas (por ejemplo, las dosis), y sobre los riesgos poten-
ciales para el feto en desarrollo. También requiere información sobre si existe
un registro que recolecta y mantiene los datos acerca de cómo son afectadas
las mujeres embarazadas cuando usan esa droga o producto biológico.
La subsección “Lactancia provee información acerca del uso de la droga
mientras se amamanta (por ejemplo, cantidad de droga en leche materna,
y efectos sobre el lactante).
La subsección “Mujeres y hombres con potencial reproductivo incluye in-
formación sobre necesidad de realizar pruebas de embarazo, recomenda-
ciones de contracepción e información acerca de infertilidad relacionada
con la droga.
Las subsecciones “Embarazo y “Lactancia también incluyen tres subtítulos:
resumen de riesgo, consideraciones clínicas, y datos”. Estos subtítulos pro-
veen de información más detallada en relación a, por ejemplo, los datos en
humanos y animales sobre el uso de la droga, y reacciones adversas preocu-
pantes que conciernen a las mujeres embarazadas o que están amamantando.
La PLLR se hizo efectiva el 30 de junio de 2015 y su implementación ocurrirá en
varias etapas. A partir de que la norma es efectiva, se requiere que las drogas
y productos biológicos nuevos usen inmediatamente el formato nuevo, mien-
tras que la información para los productos aprobados con anterioridad (pero a
partir del 30 de junio de 2001) la introducción será gradual.
Se pueden mencionar algunas limitaciones potenciales de esta nueva norma:
Las medicaciones más antiguas aprobadas antes del 30 de junio de 2001 no
tendrán una categoría de embarazo ni un resumen narrativo rápidamente
disponible.
La falta de un esquema estandarizado puede complicar la toma de decisio-
nes porque cada medicación va a necesitar una revisión individualizada de
la evidencia disponible.
Los productos de venta libre no están incluidos.
Podría ser problemático el requerimiento de una colaboración cercana en-
tre la FDA y los manufacturadores para asegurar que las actualizaciones se
hagan en tiempo.
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Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
Se necesita que los consumidores cooperen con el proceso de registro de
embarazo y compartan su información de salud para acumular una canti-
dad de datos signicativos.
En esta edición del libro se encontrará que para algunos fármacos se mencio-
nará la antigua categoría de riesgo por letras, y para otros ya está disponible la
información de acuerdo a la PLLR.
Con respecto a la lactancia, se pueden encontrar datos actualizados en la
base de datos LactMed (por ejemplo https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/
NBK501922/). Por otro lado, la Asociación para la Promoción e Investigación cien-
tíca y cultural de la Lactancia Materna (APILAM, España) difunde información e
indicaciones relacionadas con el uso y la compatibilidad de 21.793 fármacos du-
rante la lactancia. Esta difusión la realiza a través del sitio web www.e-lactancia.
org. Se trata de un enlace de referencia para asociaciones de profesionales na-
cionales e internacionales. La evaluación de riesgo está dividida en 4 categorías:
riesgo muy bajo (“Compatible. Sin riesgo para la lactancia y el lactante”), riesgo
bajo (“Bastante seguro. Riesgo leve o poco probable”), riesgo alto (“Poco seguro.
Valorar cuidadosamente. Evitar o emplear una alternativa más segura”), y riesgo
muy alto (“Contraindicado. Uso de un alternativa o cese de la lactancia”).
Nuevamente, en esta edición se encontrarán datos provenientes de ambos
sitios.
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18
Clasicaciones y nomenclatura (de la psicofarmacología)
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